Por un problemita que tengo en el control remoto: tecleé sin querer el canal donde estaba comenzando ésta película. Me disponía a cenar para irme ya a dormir. Buscaba algo que me entretuviera la siguiente media hora antes de rendirme al cansancio del día. Dos horas después estaba apagando la televisión, pero; el sueño tardaba en regresar.
La mayoría de las veces en las que estoy viendo una historia, y pensando que quisiera compartir lo que me gustó de ella; se trata de una de esas que te dejan con una sonrisa y una reflexión hacia lo que dejamos pasar de la vida sin disfrutarlo a plenitud. Ésta historia por el contrario: es amarga, cruel, y aunque se sale de lo creíble en algunas de sus situaciones; se te queda la idea de que es muy posible.
Trata de cómo pasan algunos días un par de amigos entre barrios y gente peligrosa de Los Angeles, mientras ves cómo ellos son parte importante de ese peligro. Comparándolo con un juego de poker: eres testigo de cómo comienzan a apostar todas sus fichas cuando en realidad no tienen nada y cómo el ganarlas todas les llena de una peligrosa confianza. Confianza que sólo ayuda a seguir jugando estúpidamente. Poniendo a prueba una amistad de toda la vida, y poniendo a prueba una suerte que no puede durar por siempre.
Excelentemente actuada y dirigida, si me tuviera que quejar de algo sería del guión, aunque me hace sentir demasiado exigente. Si tuviera 5 estrellas para otorgarle le daría las 5 (tenía mucho que no veía una historia que se las mereciera)
Si te gustó "Día de entrenamiento", esta no te la puedes perder.
martes, 27 de julio de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
Once minutos
Otra vez Coelho, otra vez yo...
¿Con qué cara criticarlo? ¿Con qué bases? Y es que hasta a mí se me hace difícil de creer que no me gusta.
Vengo saliendo de once minutos...
Lo confieso, hubo varias veces que no pude dejar el libro a la hora que pensaba para poder avanzar un poco más en la trama y saber qué novedades le esperaban a María, la protagonista. La Prostituta de primera clase, en una discoteca de primera clase, en una ciudad de primera clase y para redondear, con una suerte de primera clase. Ya que prácticamente nunca nada le salió mal.
Después de pensarlo: llego a la conclusión de que sigo leyendo a éste hombre, aparte de lo sencillo de leer; porque dentro de todo tiene partecitas rescatables y hasta interesantes.
Insisto, después de pensarlo: llego a la conclusión de que me desilusiona cuando en medio de una historia que fluye bien, tiene la manía de entretejer sus ideas de una forma a veces burda, que termina con el encanto que se venía formando.
Ah, y de once minutos... Creo que traía algo muy bueno en la cabeza cuando comenzó con la historia, comenzamos conociendo a María, su forma de entender al mundo y sus reflexiones plasmadas en su diario. La vamos siguiendo en una inverosímil secuencia de sucesos afortunados, pero dando licencia, esperando un desenlace de acuerdo a los enredos que se van formando. Y por último la triste forma de ir cerrando los temas sin mucha gloria, hasta sin esfuerzo para concentrarse en un final de telenovela que se pudiera haber perdonado si se notara algo del esfuerzo intelectual que se antojaba a medio libro.
Como algo entretenido que hacer en unas vacaciones o con largos ratos de descanso, es recomendable.
Como algo qué hacer en vez de ver el mundial o la final del campeonato internacional de baile de Televisa... (Lo de Televisa es en tono irónico)
Como sea, si no les gusta como novela, tiene algunos tips para llevárselo bien con su pareja, y lo pueden acomodar a lado del kama sutra.
Como conclusión: La obra de Coelho la entiendo cada vez menos, pero; estoy seguro que lo voy a volver a leer.
¿Con qué cara criticarlo? ¿Con qué bases? Y es que hasta a mí se me hace difícil de creer que no me gusta.
Vengo saliendo de once minutos...
Lo confieso, hubo varias veces que no pude dejar el libro a la hora que pensaba para poder avanzar un poco más en la trama y saber qué novedades le esperaban a María, la protagonista. La Prostituta de primera clase, en una discoteca de primera clase, en una ciudad de primera clase y para redondear, con una suerte de primera clase. Ya que prácticamente nunca nada le salió mal.
Después de pensarlo: llego a la conclusión de que sigo leyendo a éste hombre, aparte de lo sencillo de leer; porque dentro de todo tiene partecitas rescatables y hasta interesantes.
Insisto, después de pensarlo: llego a la conclusión de que me desilusiona cuando en medio de una historia que fluye bien, tiene la manía de entretejer sus ideas de una forma a veces burda, que termina con el encanto que se venía formando.
Ah, y de once minutos... Creo que traía algo muy bueno en la cabeza cuando comenzó con la historia, comenzamos conociendo a María, su forma de entender al mundo y sus reflexiones plasmadas en su diario. La vamos siguiendo en una inverosímil secuencia de sucesos afortunados, pero dando licencia, esperando un desenlace de acuerdo a los enredos que se van formando. Y por último la triste forma de ir cerrando los temas sin mucha gloria, hasta sin esfuerzo para concentrarse en un final de telenovela que se pudiera haber perdonado si se notara algo del esfuerzo intelectual que se antojaba a medio libro.
Como algo entretenido que hacer en unas vacaciones o con largos ratos de descanso, es recomendable.
Como algo qué hacer en vez de ver el mundial o la final del campeonato internacional de baile de Televisa... (Lo de Televisa es en tono irónico)
Como sea, si no les gusta como novela, tiene algunos tips para llevárselo bien con su pareja, y lo pueden acomodar a lado del kama sutra.
Como conclusión: La obra de Coelho la entiendo cada vez menos, pero; estoy seguro que lo voy a volver a leer.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)